miércoles, 3 de junio de 2020

# 184 Cucarachas,arañas y escorpiones





Lectura:Juan 8:12

Huir de Jesús es la reacción natural de cualquier pecador. Fue así en el Edén después que Adán pecó; es lo mismo conmigo y contigo. Somos como las cucarachas, arañas y escorpiones escondidos debajo de una piedra. Cuando esta es levantada y la luz del sol revela el escondite, lo que hacen es correr y esconderse debajo de otra piedra, lejos de la luz.

Huimos de la luz porque ella nos denuncia; revela nuestra posición y condición. Nuestra posición es naturalmente de separación, rebeldía y enemistad contra Dios. Nuestra condición es de pecadores, trasgresores de las leyes divinas y dignos de condenación. En una situación así, ¿qué hacer sino huir?

Como acontece con los fariseos de este capítulo, la presencia de Jesús no sólo revela nuestra posición y condición, sino también revela nuestra hipocresía y la pretensión de creernos capaces de enmascarar nuestro estado. En esa hora religión, buenas obras y autoafirmación son usadas para pasar una capa de yeso en esta tumba llena de iniquidad que es cada uno de nosotros.

Jesús dice: "yo soy la luz del mundo. Quien me sigue, nunca andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida" (Jn 8:12). Seguir a Jesús es exponerse a la luz y dejar que revele toda nuestra inmundicia. Pero el hecho de que la suciedad salga a la superficie y perturbe nuestra conciencia no garantiza nuestra salvación. Los fariseos que querían apedrear a la adúltera se quedaron con sus conciencias inquietas, pero eso sólo sirvió para huir más de Jesús.

El remordimiento generado por una conciencia culpable no necesariamente nos acerca a Dios. Caín demostró tener esta clase de remordimiento al confesar a Dios su pecado, diciendo: "mi castigo es mayor del que puedo soportar. Hoy me expulsas de esta tierra, y tendré que esconderme de tu rostro; Seré un fugitivo errante por el mundo, y cualquiera que me encuentre me matará" (Génesis 4:13-14).

Él no estaba arrepentido de lo que hizo y se ponía incluso en la posición de poder decidir su pena. Dios no había dicho que su castigo seria mayor de lo que él podría soportar y ni aun lo expulsó de la tierra. Parece hasta muy conveniente que Caín ahora diga " tendré que esconderme de tu rostro". Al final, es un deseo natural de todo ser humano: alejarse de Dios.

Por la misma razón los fariseos se alejan de Jesús. Ellos quieren evitar que se revele el contenido de sus corazones, dieron media vuelta por la presencia de la luz. Y tú, ¿qué haces cuando te enfrentas con Jesús? ¿Permaneces o huyes? La carta a los Efesios dice que "todo lo que se expone a la luz se hace visible porque la luz hace visible todas las cosas. Por eso fue dicho: ' despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos y te alumbrará Cristo' "(Ef. 5:13-14).
En los próximos 3 minutos Jesús continúa enseñando en un aposento del templo que lleva un nombre muy significativo para lecciones tan preciosas: el lugar del tesoro.

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